Primer paso: elegir una familia y revisar referencias
Selecciona artículos que se vendan con frecuencia y que el equipo pueda identificar fácilmente. Comprueba códigos, nombres y unidades de venta. Separa variantes que deban tener existencias propias y detecta referencias duplicadas. Prepara un recuento inicial con una fecha clara y anota qué productos no están disponibles aunque se encuentren físicamente en el local. No cambies cantidades sin explicar el motivo. La finalidad de esta primera revisión es establecer una base que todos entiendan, no conseguir una cifra aparentemente perfecta que nadie pueda relacionar con el almacén.
Segundo paso: seguir las operaciones durante varios días
Registra las recepciones, ventas, devoluciones y movimientos entre ubicaciones de la familia elegida. Comprueba que cada operación se produce una sola vez y en la unidad correcta. Si una entrega llega incompleta, refleja lo recibido y conserva la diferencia pendiente. Cuando un artículo vuelve, revisa si puede venderse de nuevo o necesita otro tratamiento. Anota incidencias aunque su cantidad sea pequeña: pueden mostrar un problema de procedimiento repetido. El seguimiento debe ser sencillo para que las personas responsables puedan mantenerlo durante la actividad normal.
Tercer paso: comparar y explicar las diferencias
Realiza un nuevo recuento y contrástalo con las cantidades esperadas. Antes de ajustar, revisa documentos, unidades y operaciones que hayan quedado pendientes. Una diferencia puede proceder de una recepción, una devolución mal registrada o un artículo contado en otra ubicación. Clasifica las causas y asigna una acción a cada una. Corregir nombres, formar al equipo o aclarar el procedimiento puede ser más útil que repetir ajustes sin explicación. El resultado del ejercicio debe incluir tanto la cantidad final como las mejoras necesarias para sostenerla.
Extender el método sin perder control
Cuando el recorrido sea comprensible, añade otras familias según su movimiento o dificultad. Mantén una lista corta de indicadores: referencias revisadas, diferencias sin explicar y operaciones pendientes. No conviertas estos datos en promesas de ahorro; sirven para decidir dónde revisar. Si quieres digitalizar el proceso, Domisys puede valorar catálogo, permisos y conexiones con ventas o compras. Consulta también nuestra guía general de stock e inventario para profundizar en conceptos. Este plan es una propuesta práctica, no un caso real con resultados medidos de una tienda concreta.
Una comprobación que puedas repetir
Para evaluar la solución, prepara un pequeño conjunto de referencias representativas: un producto sencillo, otro con variantes y uno que se compre en un formato diferente al de venta. Anota sus cantidades iniciales y ejecuta una recepción, una salida y una devolución. Compara el resultado esperado con el que muestra el sistema. Conserva esa hoja de pruebas para repetirla después de una importación o un cambio de configuración.
Del diagnóstico a la puesta en marcha
En Domisys revisamos el catálogo, los equipos disponibles y las personas que intervienen en el almacén. La propuesta debe concretar qué datos se trasladan, cómo se comprueban y quién autoriza los ajustes. El soporte, las integraciones y cualquier desarrollo adicional se delimitan por escrito. Consulta también la documentación técnica enlazada: describe posibilidades generales del producto, mientras que la demostración sirve para confirmar qué está disponible en la configuración propuesta para tu negocio.
Documentación de inventario de Odoo (se abre en otra pestaña)
La documentación describe posibilidades generales. Las funciones y condiciones de cada implantación se confirman en su propuesta.