Definir qué vas a contar
Empieza por delimitar el alcance: tienda, almacén, vehículos, productos en exposición o mercancía pendiente de recepción. Una referencia puede encontrarse en varios lugares y no toda unidad visible está disponible para vender. Reserva un tratamiento específico para artículos dañados, muestras y pedidos preparados. Decide también la unidad de recuento. Contar cajas cuando el sistema registra unidades sueltas genera diferencias aunque nadie haya cometido un error al contar. Una lista de ubicaciones y responsables facilita repartir el trabajo y detectar zonas que hayan quedado sin revisar.
Un recuento que no dependa de la memoria
Prepara hojas o dispositivos de recuento con referencias identificables y evita que varias personas cuenten la misma zona sin coordinación. Si el negocio continúa vendiendo, registra las entradas y salidas durante la comprobación. De lo contrario, el inventario cambiará mientras lo estás midiendo. Cuando una cantidad resulte inesperada, realiza una segunda comprobación antes de modificar el sistema. Anota el motivo del ajuste y conserva la evidencia necesaria para entenderlo después. Corregir una cifra sin investigar su origen puede ocultar un problema recurrente de recepción, preparación o etiquetado.
Pasar del recuento a una rutina
El resultado inicial es una fotografía, no una garantía permanente. Programa revisiones de las referencias con más movimiento, más incidencias o mayor dificultad para contarlas. Define quién puede ajustar existencias y quién revisa las diferencias. Como ejemplo orientativo, una tienda puede comprobar semanalmente una familia pequeña en lugar de esperar a un único recuento anual para descubrir los errores. La frecuencia adecuada depende de la actividad. Domisys puede ayudarte a organizar el proceso y relacionarlo con compras, ventas y devoluciones, manteniendo un criterio común para todo el equipo.
Preparar la siguiente revisión
Conserva un registro de las zonas comprobadas y de las diferencias que todavía necesitan explicación. Si aparece una referencia sin etiqueta, asígnale una tarea de identificación antes de incluirla en otra categoría por comodidad. Revisa también productos que figuran en el sistema pero no se han encontrado físicamente. Esa ausencia puede deberse a una ubicación olvidada o a movimientos pendientes. El responsable del inventario debe poder distinguir una comprobación terminada de una cifra provisional, para no utilizar ambas como si tuvieran el mismo grado de fiabilidad.
Una comprobación que puedas repetir
Para evaluar la solución, prepara un pequeño conjunto de referencias representativas: un producto sencillo, otro con variantes y uno que se compre en un formato diferente al de venta. Anota sus cantidades iniciales y ejecuta una recepción, una salida y una devolución. Compara el resultado esperado con el que muestra el sistema. Conserva esa hoja de pruebas para repetirla después de una importación o un cambio de configuración.
Del diagnóstico a la puesta en marcha
En Domisys revisamos el catálogo, los equipos disponibles y las personas que intervienen en el almacén. La propuesta debe concretar qué datos se trasladan, cómo se comprueban y quién autoriza los ajustes. El soporte, las integraciones y cualquier desarrollo adicional se delimitan por escrito. Consulta también la documentación técnica enlazada: describe posibilidades generales del producto, mientras que la demostración sirve para confirmar qué está disponible en la configuración propuesta para tu negocio.
Documentación de inventario de Odoo (se abre en otra pestaña)
La documentación describe posibilidades generales. Las funciones y condiciones de cada implantación se confirman en su propuesta.